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Diálogos de Platón: ‘Apología'

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Hay tres diálogos platónicos en los que se trata el juicio y la condena de Sócrates, el maestro del gran filósofo ateniense: se trata de la “Apología”, que no es exactamente un diálogo sino una autodefensa por parte de Sócrates ante sus acusadores, el ‘Critón’ y el ‘Eutifrón’. En esta ocasión vamos a analizar someramente el contenido de la primera.
Sabido es que Sócrates era un personaje incómodo para el gobierno de Atenas. Según la acusación que promovió el poeta Meleto, “hacía buena la causa mala, introducía nuevos dioses en la ciudad y corrompía a los jóvenes con sus ardides”. El orador Licón y Ánito, un político influyente de la época, se asociaron para sumarse a la acusación.
Como no podían imputar delito político ninguno a Sócrates, desviaron la acusación hacia la impiedad, que era una acusación muy grave. Por lo que respecta a mancillar la juventud, se basaron en la idea de que les apartaba de la vida “burguesa”, la vida correcta, y les movía a entrar en el camino de una filosof…

La filosofía, necesaria, según Hegel

“En este sentido es especialmente necesario que se haga del filosofar un asunto serio... Tal parece como si fuese precisamente la carencia de conocimientos y de estudio lo privativo de la filosofía y como si ésta terminase donde aquéllos comienzan. Se le considera con frecuencia como un saber formal, carente de contenido, y falta mucho para acabar de comprender que... las otras ciencias, por mucho que intenten razonar sin el auxilio de la filosofía, jamás llegarán a poseer, sin ésta, vida, espíritu ni verdad. (Werke, t. II, p. 53 s.)

EI desprecio del genio y de las grandes dotes naturales, la creencia de que la fantasía sólo suministra al filósofo las flores de la elocuencia, de que la razón no hace otra cosa que urdir fábulas al modo como los periodistas urden mentiras, o bien, suponiendo que estas invenciones se salgan de la vil realidad, quimeras, sueños, chifladuras teosóficas...; no sabe uno qué admirar más, si la barbarie con que se aplaude la ausencia de genio o la vulgaridad de…

La filosofía del lenguaje de Bertrand Russell (I)

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En esta nota (en tres partes) vamos a desarrollar someramente la filosofía del lenguaje del inglés Bertrand Russell, una figura muy apreciada y conocida dentro del mundo de la filosofía y las letras. Prodigioso escritor (no en vano recibió el Premio Nobel de Literatura) tanto como ímprobo ensayista, Russell fue muy famoso en su tiempo. Antes, sin embargo, de ocuparnos de su filosofía analítica (de la que fue uno de sus fundadores), daremos unas pinceladas biográficas.
Nació en 1872 en el seno de una familia de la aristocracia política, estudió Matemáticas en Cambridge y pronto se interesó por la filosofía, acercándose a posturas idealistas a las que, sin embargo, contrapuso el conocimiento científico como el mejor posible y, pese a que su modo de pensamiento fue variando a lo largo de su vida, siempre se mantuvo fiel a la ciencia, el pluralismo y el antipsicologismo. Tras el rechazo de su idealismo primerizo, abrazó un realismo platónico radical, y enunció el logicismo, es decir, la do…

Roger Bacon (y II)

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-El OpusMaius (1267)
Dividida en siete partes, la obra magna de Roger Bacon contiene análisis y reflexiones sobre temas diversos, no sólo filosóficos; como se puede imaginar viniendo de una figura tan interesada en aspectos científicos, la ciencia también tiene su cabida en ella.
En la Primera Parte (seguimos aquí a Frederick Copleston en su estudio de esta obra, recogido en el segundo volumen de su Historia de la Filosofía, págs. 429-432, Ariel, Barcelona), sin embargo, se trata la cuestión de la ignorancia y la verdad. Según Bacon, que fracasemos en la búsqueda de la verdad obedece a cuatro causas, a saber: someterse a una autoridad inmerecida (como lo eran, según Bacon, Alejandro de Hales y Alberto Magno, como hemos dicho más arriba), la influencia de los hábitos, los chauvinismos populares y el exhibir un conocimiento aparente para ocultar la ignorancia. A veces se mezclan todas ellas, como cuando se reconoce como verdadero algo que dijo Aristóteles y se expresa como muestra de cono…

Carnap y su filosofía del lenguaje (y III): extensión e intensión

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Para comprender las nociones de extensión e intensión, básicas en Carnap, debemos previamente atender a un hecho de relevancia. Si consideramos un enunciado del tipo “Juan es humano” podemos reelaborarlo para que describa la propiedad o la clase en él contenida; en otras palabras: su contenido significativo puede remitir a éstas si escribimos: “Juan tiene la propiedad de ser humano” o “Juan se engloba en la clase de los humanos”.
Hasta ahí, bien. Pero hay que examinar las condiciones de identidad entre las propiedades y las clases, pues no son iguales. En las segundas se da la coextensionalidad. Esto significa que dos clases son iguales cuando en ellas se dan los mismos individuos (son iguales cuando son equivalentes). Pero para que haya identidad de propiedades es necesario un requisito adicional: el de la equivalencia lógica. Lo que esta equivalencia establece es que las propiedades idénticas no se pueden imaginar de modo independiente. Es decir, ambas tienen que estar formadas, por …

La noción de “conexión necesaria” de Hume

“Cuando miramos los objetos externos en nuestro entorno y examinamos la acción de la causas, nunca somos capaces de descubrir de una sola vez poder o conexión necesaria algunos, ninguna cualidad que ligue el efecto a la causa y haga a uno consecuencia indefectible de la otra. Sólo encontramos que, de hecho, el uno sigue realmente a la otra. Al impulso de una bola de billar acompaña el movimiento de la segunda. Esto es todo lo que aparece a los sentidos externos. La mente no tiene sentimiento o impresión interna alguna de esta sucesión de objetos. Por consiguiente, en cualquier caso determinado de causa y efecto, no hay nada que pueda sugerir la idea de poder o conexión necesaria. [...].

Parece entonces que esta idea de conexión necesaria entre sucesos surge del acaecimiento de varios casos similares de constante conjunción de dichos sucesos. Esta idea no puede ser sugerida por uno solo de estos casos examinados desde todas las posiciones y perspectivas posibles. Pero en una serie de c…

Roger Bacon (I)

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-Introducción
Con la llegada del siglo XIII hubo un incremento notable en el interés por el estudio de la naturaleza. Desde el siglo previo, con la Escuela de Chartres (Francia), se había considerado a la naturaleza como parte del ciclo creador divino, pero su investigación recayó, más que en los filósofos, en los magos, alquimistas y doctores de lo oculto. Sin embargo, gracias a la filosofía árabe y su difusión de la cultura (matemáticas, astronomía, óptica, física, medicina…), el análisis de la ciencia clásica llegó a los filósofos occidentales. Por otro lado, el aristotelismo se convirtió en una justificación de aquellas ciencias y de las investigaciones experimentales en que se basaban, rompiéndose el carácter ocultista y devolviendo la ciencia a su lugar en el saber general de la cultura.
Así, el aristotélico san Alberto Magno se ocupó de problemas científicos, y los propios agustinianos dedicaron esfuerzos y mucho tiempo en los campos de investigación de cariz científico que se le…